La estética, antes de ser el carácter mismo del arte, es un hecho fundamental de la sensibilidad humana. El sentimiento estético es un sentimiento de placer, que se puede intensificar en el maravillamiento y en el bienestar.
Para Gilbert Simondon, la filosofía posee una doble existencia que surge de una doble exigencia: ser reflexión absolutamente libre y a la vez estar firmemente asentada en las condiciones del mundo en que ella surge y que ayuda a construir. La filosofía tiene un vuelo y un suelo.