Cada tradición religiosa es depositaria de un núcleo revelatorio que le es confiado. A través de él se accede a un atisbo de realidad. Sin captar este núcleo, es imposible comprender la constelación de símbolos y de creencias que caracterizan a cada religión y que emanan de tales epicentros.
"Me vi obligado a encontrar una manera radical de trabajar - llegar a lo real, a la raíz del asunto" dice John Cage en este trío de diálogos finalizados apenas unos días antes de su muerte en 1992.
Shizuka Kanai, el protagonista de la obra, es, en muchos sentidos, la encarnación de la persona de Ogai.