Una reflexión filosófica
El problema de la paz es tan complejo como difícil. No sólo hay obstáculos prácticos, sino también dificultades teóricas.
Un poema de esta clase necesita ser leído en voz alta para tener sentido. El lector tendrá que romper el silencio de la página fría para liberar la participación, un fin al silencio y a la soledad. Lo que está en juego es la necesidad.