Viajero infatigable, escritor prolífico y uno de los autores más leídos durante los dos últimos siglos, las generaciones que han crecido junto a Jules Verne son cómplices de sus visiones e inquietudes.
La Tierra es mucho más que tierra: es rocas, vapores, polvo de estrellas. Y lejos de ser un planeta quieto y tranquilo, se despereza, se mueve por el universo a más de cien mil kilómetros por hora, se rompe y se vuelve a armar.
“Esta novela podría servir para un teleteatro, lo reconozco, pero no sin trabajo cuidé de no caer en lo cursi como un peligro inmanente, lo que creo haber logrado.