Fredrik Sjöberg. (Västervik, Suecia, 1958) es entomólogo, escritor, crítico literario y traductor. Ha escrito sobre diversos temas, desde la historia del movimiento ecologista hasta la colección de insectos del poeta sueco Tomas Tranströmer. Vive junto con su familia en la isla de Runmarö, en un archipiélago al este de Estocolmo. Es autor de varios
ensayos divulgativos, entre los que destaca El arte de coleccionar moscas (2004; Libros del Asteroide, 2023), bestseller traducido a más de diez lenguas.
CJ Hauser da clases de escritura creativa en la Universidad de Colgate y vive en Hamilton, Nueva York. Se licenció en Bellas Artes en el Brooklyn College e hizo el doctorado en la Universidad de Florida. Ha publicado dos novelas, The From-Aways (2014) y Family of Origin (2019), y unas memorias en forma de ensayos, La novia grulla (2022; Libros del Asteroide, 2023), consideradas uno de los libros del año por medios como Time y The Guardian.
Lenka Reinerová (1916-2008) nació en Praga y se la considera la última escritora checa en lengua alemana. Voz imprescindible de la cultura y el ambiente literario praguenses, amiga de Max Brod, Egon Erwin Kisch y Franz Werfel, trabajó como periodista para el Arbeiter-Illustrierte-Zeitung desde 1936. Cuando las tropas nazis invadieron Checoslovaquia, Reinerová huyó a Francia; tras un breve paso por una cárcel de París, fue internada en el campo de mujeres de Rieucros hasta 1941, cuando obtuvo un permiso para abandonar el país. Después de pasar por Marsella y Casablanca, recaló en México, donde vivió varios años y trabó amistad, entre otros, con Frida Kahlo, Diego Rivera y parte de los españoles allí exiliados. Finalizada la guerra, regresó con su marido a Europa; primero a Belgrado, y a partir de 1948 a su Praga natal. A principios de los años cincuenta fue víctima de las depuraciones estalinistas y pasó quince meses en prisión preventiva, experiencia que relataría más de medio siglo después en Todos los colores del sol y de la noche (2004). Entre sus libros cabe destacar Das Traumcafé einer Pragerin (1996), Mandelduft (1998) y Närrisches Prag (2005). En 1999 recibió el premio Schillerring de la Fundación Schiller y en 2003 le fue concedida la medalla Goethe.
Seicho Matsumoto (1909-1992) fue un prolífico escritor japonés. Comenzó a publicar cuando ya tenía más de cuarenta años, pero su carrera literaria no despegó hasta su segundo libro, cuando recibió el premio Akutagawa por Historia del diario de Kokura (Aru Kokuranikki den, 1952). Matsumoto recibió alguno de los más prestigiosos premios literarios de su país y está considerado uno de los principales escritores japoneses de novela negra. Entre sus libros destacan La voz (Koe, 1955), El expreso de Tokio (Ten to sen, 1958; Libros del Asteroide, 2014), El castillo de arena (Suna no utsuwa, 1961; Libros del Asteroide, 2023), La chica de Kyushu (Kiri no hata, 1961; Libros del Asteroide, 2017) y Un lugar desconocido (Kikanakatta Basho, 1975; Libros del Asteroide, 2021).
Harry Wu (1937) nació en Shanghai en el seno de una familia acomodada y estudió con los jesuitas antes de ingresar en el Instituto de Geología de Pekín. Fue arrestado a los veintitrés años y condenado sin juicio a trabajos forzados, de los que no sería liberado hasta casi veinte años después. A mediados de los ochenta consiguió una beca para trabajar en la Universidad de California y logró exiliarse en los Estados Unidos. Desde entonces lucha por dar a conocer el sistema de prisiones chino y las violaciones de los derechos humanos que se producen en ese país; para ello fundó en 1992 The Laogai Research Foundation, ONG que todavía dirige y desde la que continúa llamando la atención de la comunidad internacional sobre la falta de libertad en China, intentando forzar la apertura democrática de su sistema político.
Wu ha escrito varios libros sobre el Laogai (la red china de campos de trabajo y prisiones), entre los que destacan: Laogai: The Chinese Gulag (1992), Vientos amargos, Memorias de mis años en el gulag chino (1994), y Troublemaker: One Man’s Crusade against China’s Cruelty (1996).
Javier Sánchez Galicia es licenciado en Comunicación, maestro en Ciencia Política y Gestión Pública, maestro en Gobierno y Políticas Públicas y candidato a doctor en Investigación de la Comunicación. Actualmente es presidente del Instituto de Comunicación a. c., vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (alice) y consultor en comunicación política para campañas electorales y gobiernos en diversos países de América Latina. Ha sido conferencista internacional en seminarios y cursos especializados sobre comunicación y marketing político en Estados Unidos de Norteamérica, América Latina y Europa. Es catedrático de programas de posgrado en España, Argentina, Uruguay, México y Ecuador.
(1935-2015) nació en Osaka y desde una edad muy temprana se interesó por el manga. Con apenas 15 años conoció a Osamu Tezuka y los consejos del maestro lo animaron a lanzarse de lleno al mundo del manga como autor. En la década de 1950, cansado de las producciones infantiles y comerciales propuestas por los editores de la época, acuñó el término gekiga, que sirvió para definir un estilo de manga de carácter más adulto y experimental. Este nuevo enfoque narrativo, que privilegia el realismo y la dimensión psicológica de los personajes, revolucionó el manga e influyó en él sobremanera, abriendo nuevas perspectivas a toda una generación de autores.
Tatsumi es considerado uno de los grandes maestros del manga, para muchos comparable a genios de la talla de Osamu Tezuka o Shigeru Mizuki. Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y ha recibido multitud de galardones en todo el mundo, entre los que destacan el Premio Especial en el Salón Internacional de Cómic de Angoulême 2005, el Premio Inkpot en 2006, el Premio Cultural Osamu Tezuka 2009, el Premio Regards sur le monde en el Salón Internacional del Cómic de Angoulême 2012 y dos Premios Eisner (2010). En 2011, el director Erik Khoo llevó al cine la adaptación animada de su autobiografía (Una vida errante) con el título de Tatsumi.
Ema Saikō (1787-1861) nació en el pueblo de Ōgaki, en la provincia de Mino (actual prefectura de Gifu). Su padre, Ema Ransai (1747-1838), doctor en Medicina y estudioso del confucianismo, la alentó a desde niña desarrollar sus talentos literarios y artísticos. Saikō comenzó a mostrar su capacidad para la pintura con tan solo cinco años y a los trece inició sus estudios artísticos, para lo que contó con varios mentores a lo largo de su vida. El primero de ellos fue el monje Gyokurin, quien le infundió su pasión por la representación del bambú, que se convirtió en una de las especialidades de la artista.
En 1813, Saikō comenzó a formarse en poesía y conoció a Rai Sanyō, poeta y filósofo confuciano, quien la tomó como alumna y con el que tuvo una estrecha relación hasta el final de su vida. A lo largo de las décadas posteriores, Saikō continuó sus estudios en pintura, caligrafía y poesía, siguiendo la tradición heredada de China.
La artista también formó parte de varias asociaciones de poesía y se ganó el reconocimiento de los círculos artísticos e intelectuales. Saikō fue una mujer independiente y poco convencional para su época, pues renunció a las obligaciones impuestas por la sociedad para dedicarse por completo a la poesía y la pintura.
Kenji Miyazawa (1896-1933) nació en 1896 en Hanamaki, al norte de la isla de Honshu, en el seno de una acomodada familia que regentaba una casa de empeños. A los diecinueve años fue admitido en la Escuela de Agricultura y Silvicultura de Morioka y comenzó a publicar poesía tanka en revistas literarias. Tras finalizar sus estudios con honores, regresa en 1919 a su ciudad natal para cuidar de su hermana Toshi, enferma de tuberculosis y cuya temprana muerte en 1922 lo llenará de pesar. En 1926, Kenji abandona la seguridad de su empleo para dedicarse al cultivo de la tierra. Funda la Sociedad Rasuchijin para promover la agricultura, la ciencia y la música, al tiempo que continúa componiendo poesía y relatos. En 1928, un Kenji ya muy enfermo tiene que regresar a casa de sus padres. Tras luchar durante años con la pleuresía, el 21 de septiembre de 1933 Kenji encontró su eterno descanso a los treinta y siete años de edad.
Elevado a la categoría de héroe cultural tras su muerte, Kenji es una de las figuras literarias más leídas y admiradas de Japón. Conocido como «el santo del norte» por su entrega a los demás y su veneración por la naturaleza, dedicó su vida a buscar la felicidad en la felicidad de los otros.