Nicolás Hochman analiza la estadía de Witold Gombrowicz en Argentina durante 24 años, abordando los conceptos de exilio, diario personal, y los cruces entre vida y arte de un Gombrowicz que no deja de mentir y de escabullirse y, finalmente, de construirse como uno de los escritores más enigmático
Sin el más mínimo asomo de nostalgia, a pesar de la ruina de las plasmaciones de lo común repartidas a izquierda y a derecha que poblaron el siglo XX, el pensamiento de la comunidad, como un fantasma obstinado, inquieta de nuevo a los filósofos y los sacude con fuerza.
Este libro es, en palabras de su autor, «una meditación a partir de asociaciones libres —a partir, precisamente, de mi asombro— sobre cuarenta imágenes y conceptos, santos y rituales» del cristianismo.