Si bien el principio que organiza los escritos reunidos de Mark Fisher no es cronológico, este tercer volumen refleja de manera fiel aquellas problemáticas que lo desvelaron los últimos años de su vida.
El autor examina la psicología como el estudio del mundo arquetípico equidistante entre la tierra y el cielo, o entre nuestro componente físico y la memoria prenatal de la que procedemos.
Dora lo tiene todo: una relación perfecta con su novia, un piso compartido en Edimburgo y las notas más altas de su carrera de ingeniería. Pero desde hace unos meses pasa las noches en vela sumida en una profunda angustia.
Aquí está, Franz. Franz con cara de niño, un junco envuelto en ropa azul. Franz el sonriente, el neurasténico, el rezagado, el buen amigo. Franz ayunador, hipocondríaco y enemigo de la medicina. Franz el obsesivo que mastica un bocado 100 veces. Franz, soñador y culpable.