Esta historia se desarrolla en Holanda, en donde los molinos con sus caritas de viento saludan al sol, en donde se usan los suecos de madera y en donde vive una holandesita que adora la limpieza.
En Japón, se dice que hay ocho millones de kami. Estos espíritus comprenden todo tipo de criaturas sobrenaturales; de malignas a monstruosas, de demoníacas a divinas, etcétera. La hora del crepúsculo es cuando el límite entre los mundos es más delgado.
Dos hermanas se encuentran después de un largo distanciamiento. Inés, una artista impulsiva, necesita ayuda, pero se encuentra con un frío rechazo porque su hermana no desea retomar su viejo rol de salvadora de Inés.