Ensayo sobre la finitud
El hombre sabe que ha de morir y, por lo general, coincidimos en ver en esa conciencia de su propia mortalidad una de las características esenciales de la humanidad, junto con el lenguaje, el pensamiento y la risa.
Antígona, frente a Creonte, tiene los movimientos de un autómata, es un reloj al que se le ha dado cuerda. Esta muchacha, cantidad desdeñable y temida, lo espera a la vuelta de la esquina, y se abalanza para ejecutar lo que sabemos que hará.