Cuando un mundo convulsionado y en cambio, que amenaza con intensificar la conflagración a gran escala, es relatado y reducido a la sempiterna lucha entre el bien y el mal, democracia contra autocracia, eso sólo puede significar una cosa: nos han hurtado el derecho a debatir, a discernir entre lo
La eternidad de las cosas no deja de sufrir modificaciones importantes. Tanto como el amor, la muerte o la sociedad, la política sufre constantemente de cambios y si bien perdura de edad en edad, no deja de transfigurarse.
Leí La Transformación cuando tenía 13 o 14 años, en una noche, de un tirón. Tal vez incluso dos veces seguidas, como acostumbraba a hacer en ocasiones.