En 1940, durante la segunda guerra mundial, un hombre joven se instala solo en el pequeño pueblo de Taizé donde esconde refugiados, sobre todo judíos. Hoy esta comunidad es conocida en todo el mundo. Diez mil jóvenes de todos los países la visitan cada año.
A su vasta obra como proyectista debe sumarse otra muy importante y prácticamente desconocida: la producción de textos críticos sobre diseño.