Simone Weil fue ante todo filósofa. Y ello desde un principio. Pero ni sus temas fueron los más convencionales ni sobre todo lo fue su manera de abordarlos: un método de lectura de los textos filosóficos y literarios que aprendió de la mano de Alain (Émile Chartier).
En realidad, la Jovencita no es más que el ciudadano-modelo tal como lo define la sociedad mercantil a partir de la Primera Guerra Mundial, como respuesta explícita a la amenaza revolucionaria (...) Deberá crear, pues, su cultura, su ocio, su medicina, su urbanismo, su educación sentimental y sus