¿Qué es la verdad? ¿La adecuación de nuestras representaciones a lo real, la simple coherencia entre ambos, o el signo del buen fundamento de nuestras creencias?
La reflexión filosófica sobre la “obra de arte” se asemeja a la especulación sobre el “tiempo”. Como afirmaba san Agustín, si nadie nos pregunta qué es, lo sabemos. Si, por el contrario, tenemos que explicar qué es, ya no lo sabemos.
Un aparato es una configuración técnica del aparecer. De tal suerte, lo que aparece está, desde ya, configurado técnicamente por un aparato (appareillé).
«Nomina sunt consequentia rerum» («los nombres son consecuencia de las cosas»), decía el personaje principal de El nombre de la rosa, de Umberto Eco.