El título de este libro se vuelve aún más sorprendente cuando uno se entera de que el autor fue un reconocido profesor de Estética en la Sorbona, filósofo riguroso que dedicó su vida al estudio de la obra artística, autor incluso de un célebre Vocabulario de estética.
El misticismo y el erotismo confluyen en los luminosos versos de Enriqueta Ochoa, logrando una sola corriente lírica que, como ella misma dijo, "en mis manos las palabras se convierten en 'piedras preciosas'"; entonces, en sus manos el espíritu del amor sagrado y el del amor p
El trabajo que aquí se presenta es el resultado de la investigación que Jerrold J. Katz llevó a cabo a lo largo de toda su vida.