Los pacientes psicóticos crónicos viven una existencia como en suspenso, como si estuvieran en un estado de hibernación: no toleran el sufrimiento psíquico ni el placer.
Los tiempos no se dejan asir, porque no existen sino como rasgos, como atributos, como la índole misma de la existencia social. Por eso hay que dar con ellos, sorprenderlos, rodearlos y sólo entonces atrapar algunos de los sentidos en los que se hacen visibles.
Del mismo modo que hoy no podemos reflexionar bien sobre la libertad de expresión abstrayéndonos de los poderes de las redes sociales contemporáneas o de las supremacías sociales movilizadas, no reflexionaremos adecuadamente sobre el liberalismo al margen de las formaciones antidemocráticas pluto