Publicados el mismo día que Temor y temblor y La repetición, estos Tres discursos edificantes de 1843 muestran el trasfondo religioso que da sentido a la obra de Kierkegaard. Lejos de ser textos marginales, revelan un solo propósito: interpelar al individuo en su existencia concreta.
John Stuart Mill escribió en su Autobiografía que era uno de los pocos ejemplos en Gran Bretaña de alguien que no es que hubiera abandonado las creencias religiosas, sino que nunca las tuvo: «Crecí en un estado negativo con respecto a las mismas.