Sobre la ciencia del onanismo y otros ensayos
“El genio, el ingenio y aun el mal genio de Twain terminan por convencernos, por arrancarnos la sonrisa, cuando no la franca carcajada”, señala Rafael Antúnez en su prólogo a Sobre la ciencia del onanismo y otros ensayos, volumen que recoge, precisamente, una muestra breve pero significativa de la vena humorística del autor de El hombre que corrompió Hadleyburg.
La risa es una cualidad inherente al ser humano (reímos incluso antes de poder hablar). Cuando una historia se cuenta con humor se puede dar paso no sólo a la risa, sino también a la reflexión a través de la sátira o el humor negro, géneros en los que Twain es reconocido como un maestro y uno de los pilares de la comedia moderna norteamericana.
Mark Twain (Samuel Langhorne Clemens, 1835-1910), pasó su infancia a orillas del Missisippi. En 1847 se inició en el oficio de tipógrafo. Más adelante fue piloto de barco de vapor, soldado de la Confederación y minero: hasta que comenzó su carrera periodística. A partir de 1862 logra uan gran notoriedad como orador y adopar el seudónomo de Mark Twain. Encontces comienzas sus ciajes ocmo coreesponsal a Hawai, Europa y Oriente Próximo, hastyq eu se traslada a Europa y recorre Canadá, Islas Fiji, AUstralia, Nueva Zelanda, la India y Sudáfrica.
Sus obras más significativas son: Las eventuras de Tom Sawyer, Mi vida en el Missisippi, Las aventuras de Huckleberry Finn, El prícipe y el mendigo, Un yanqui de Connecticut en la corte del rey Arturo, Siguiendo el ecuador, Cabeza hueca Wilson y El hombre que corrompió a Hadleyburg.
En 1900 Twain regresó a EEUU y se incorporó en la Liga Antiimperialisra. Publicó Los diarios de Adán y Eva, su famoso Soliloquio del rey Leopoldo, El forastero misterioso y su Autobiografía.
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