Barricadas en Barcelona
Edición por Espartaco Internacional
En julio de 1936 faltó una teoría revolucionaria. Sin teoría no hay revolución. Tras setenta años de prédica antiestatal, el movimiento anarquista español, sin comprender la auténtica naturaleza del poder y del Estado, tuvo que enfrentarse a una encrucijada histórica en la que tenía que decidir si avanzaba por la vía revolucionaria, o colaboraba con el gobierno burgués de la Generalidad (y de la República) para vencer al fascismo. La ambigua opción de "ir a por el todo", planteada por Juan García Oliver, era concebida como un golpe de estado, en el que los dirigentes anarcosindicalistas implantaban una "dictadura anarquista", contraria a sus principios ideológicos. Los mandamases de la CNT-FAI, desbordados por la militancia de base, sintieron vértigo ante su incapacidad para gestionar el triunfo de la insurrección obrera. Y optaron por colaborar.