De senectute
De senectute se escribió en los primeros meses del año 44 a. C., en una época en que Cicerón se retira de la vida pública con la llegada de César al poder. El autor se propone refutar en detalle, en un in crescendo intelectual, los diversos motivos de queja contra la vejez. Cuatro son las objeciones fundamentales contra ella, en las que el autor fija su atención: «Efectivamente, cuando reflexiono, hallo cuatro causas por las que parece miserable la vejez: la primera, porque apartaría de administrar los negocios, la segunda, porque haría más débil al cuerpo; la tercera, porque privaría de casi todos los placeres; la cuarta, porque estaría no lejos de la muerte». Sin embargo, Cicerón cierra su diálogo en tono entusiasta con las posibilidades que brinda la vejez y el modo de vivirla con dignidad y gloria en boca de Marco Catón, el viejo, prestigioso militar, hombre público de Roma y paradigma de una vejez activa y productiva: «No me pesa haber vivido, porque he vivido de tal manera que considero que no nací en vano».