Fátima cumple treinta años y, en lugar de entrar dócilmente a la vida adulta, decide observarla con ironía y una libertad que incomoda a más de uno.
Durante la década que sigue a ese cumpleaños, su vida se convierte en una especie de inventario narrativo: amores que comienzan como promesa y terminan en desastre, amistades que se vuelven refugio, carcajadas que aparecen justo cuando todo parece derrumbarse y esas preguntas sobre lo que significa ser mujer, amar y pertenecer a un mundo que insiste en decirnos cómo deberíamos vivir con posturas binarias.
Acompañada por su hermana Mónica y por sus amigas Lorena, Regina y Daniella, Fátima atraviesa pérdidas, revelaciones íntimas y momentos de lucidez que la obligan a mirarse a sí misma sin maquillaje emocional.
Entre la risa, la filosofía cotidiana y el erotismo, Todas las veces que fui mía es una tragicomedia sobre la amistad, la autonomía y el extraño arte de aprender a habitar la propia vida sin pedir permiso.