Vida, muerte, amor
Llegan a la colección Poesía Portátil los versos de Miguel Hernández, el gran poeta del pueblo .
A la colección Poesía Portátil se suman los versos de Miguel Hernández, uno de los poetas de mayor relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como genial epígono de la generación del 27.
Un autor imprescindible para trazar los derroteros de la literatura española y fundamental en la biblioteca de todo lector. Esta selección contiene alguno de sus versos más emblemáticos que hablan con simplicidad y elocuencia del amor, la pobreza y la esperanza.
Escribí en el arenal
los tres nombres de la vida:
vida, muerte, amor.
Una ráfaga de mar,
tantas claras veces ida,
vino y los borró .
La crítica ha dicho:
Miguel Hernández cantaba con su voz de bajo y su cantar era como si todos los árboles cantaran. Como si un solo árbol, el árbol de una España naciente y milenaria, empezara a cantar de nuevo sus canciones .
Octavio Paz
Recordar a Miguel Hernández, que desapareció en la oscuridad, y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra .
Pablo Neruda
Uno de los más grandes poetas españoles del siglo XX: nos deslumbran la generosidad y la maestría miméticas; la fiesta de metáforas, ritmos y acentuaciones; la lujuria verbal y la cuantiosa cantidad de prestigiosas constelaciones de imágenes .
Félix Grande, El País
El poeta necesario .
Buero Vallejo
El poeta consumado de la luz, la oscuridad, el alma, el tiempo, la muerte .
Willis Barnstone
Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela, en 1910, en el seno de una familia humilde. Desde una formación prácticamente autodidacta, y en diez años escasos, logró resumir las estéticas de su época en una poesía entusiasta y bella, combativa y humanísima. Tras dejar el pastoreo de su tierra natal y otros modestos oficios, se trasladó a Madrid en busca de trabajo. Allí entabló relación con Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda y José María de Cossío, entre otros escritores. Durante la Guerra Civil de 1936-1939 combatió en las filas de la república en distintos frentes y viajó a un famoso congreso de teatro celebrado en Moscú. Poeta-pastor, poeta-culterano, poeta-social, poeta-soldado, poeta-prisionero, su vida cruzó por zonas de dramática sombra, convirtiendo buena parte de sus escritos en grave testimonio de nuestro tiempo. Tras una condena a muerte conmutada, murió enfermo, en la cárcel de Alicante, en 1942.
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