Apuntes sobre la supresión general de los partidos políticos
Casi por todas partes, e incluso a veces por problemas puramente técnicos, la operación de tomar partido, de tomar posición a favor o en contra, ha sustituido a la obligación de pensar. Es una lepra que ha tenido origen en los ambientes políticos y se ha extendido, a través de todo el país, casi a la totalidad del pensamiento. Es dudoso que se pueda remediar esta lepra que nos mata si no se comienza por suprimir los partidos políticos. Simone Weil
Nació en París en 1909 y murió treinta y cuatro años después en Ashford, cerca de Londres. Ingresó en el Lycée Henri IV y estudió filosofía con Alain, para ser más tarde profesora de filosofía en París, Le Puy, Auxerre y Roanne. Militante de izquierdas y comprometida con el movimiento obrero, a finales de 1934 abandona temporalmente la vida docente para llevar una existencia obrera, trabajando en diversas fábricas. Participa brevemente en la guerra civil española, en la «Columna Durruti», reincorporándose luego a su labor docente, hasta que el agravamiento de una enfermedad crónica la obliga a abandonar definitivamente las clases. Durante la segunda guerra mundial, y en contra de su deseo de integrarse en la Resistencia, fue destinada a labores burocráticas por los servicios de la Francia Libre. Su solidaridad con los franceses de la zona ocupada la lleva a negarse a comer más de lo que ellos comían. Esta anorexia voluntaria agrava una recién diagnosticada tuberculosis, y muere en agosto de 1943. De Simone Weil pueden encontrarse en esta misma Editorial: Pensamientos desordenados (1995), Echar raíces (1996), Carta a un religioso (1998), Escritos de Londres y últimas cartas (2000), Cuadernos (2001), El conocimiento sobrenatural (2003), A la espera de Dios (2004), Intuiciones precristianas (2004), La fuente griega (2005), Poemas seguidos de Venecia salvada (2006) y La gravedad y la gracia (2007), además de la biografía de Simone Pétrement Vida de Simone Weil (1997).
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