Con gran soltura, lucidez crítica y sentido del humor, el reconocido filósofo Gerald A. Cohen defiende en este libro la necesidad de superar el carácter depredador de las sociedades de mercado.
Después de mucho tiempo, tras haber irrigado la literatura, la vanguardia del espectáculo, la fotografía y otros meandros de la industria cultural, el porno tuvo el rol de sorprender el escenario, de fustigar la moral pública instituida y de criticar el buen gusto en nombre del placer y del cuerp
«En una época que apuesta por integrar y descafeinar a los que son diferentes, Wenceslao Bruciaga tumba la puerta y saca la novela más melodrama-porno-punk, más queer-core y más gay-insumisa de la temporada».
Antonio Ortuño