Redefinir búsqueda

Jaime de Armiñán (Madrid, 1927) está licenciado en Derecho, pero es guionista, director de cine y televisión, y escritor.

Hijo del periodista Luis de Armiñán y de la actriz Carmen Oliver, se inició tempranamente como autor teatral con Café del Liceo, Pisito de solteras o El último tranvía. Con Eva sin manzana y con Nuestro fantasma ganó los premios Calderón de la Barca y Lope de Vega respectivamente. Sus éxitos teatrales le abrieron el camino para convertirse en uno de los más prolíficos guionistas de televisión, con series como Galería de maridos, Confidencias o Las doce caras de Eva.

Después trabajó como guionista y director cinematográfico en largometrajes como El amor del capitán Brando, Stico, La hora bruja, Mi general, Al otro lado del túnel, El palomo cojo, 14 Fabian Road, Mi querida señorita y El nido, estas dos últimas seleccionadas por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas para los Óscar de 1972 y 1981. Posteriormente volvió a televisión, donde obtuvo gran éxito escribiendo y dirigiendo series como Juncal (galardonada en todos los festivales y televisiones donde ha sido emitida) o Una gloria nacional, todas con sintonías creadas por Vainica Doble.

Ha publicado las novelas Juncal, Los amantes encuadernados, Siete pesadillas, y la autobiográfica La dulce España, además del libro de cuentos Vidas perras. Su prolífica trayectoria ha sido reconocida con numerosos galardones, entre ellos la Medalla de Oro de las Bellas Artes, y en el año 2014, con el Goya de Honor.

Lewis Mumford (1895-1990), cuya obra escrita abarca más de seis décadas, ha hecho contribuciones muy importantes a la literatura del saber histórico, filosófico y artístico, así como a la crítica de la arquitectura. Pero como quizá sea más conocido este humanista estadounidense es por sus trabajos sobre urbanismo y por su evaluación de la tecnología.

Mumford fue miembro fundador de la Regional Planning Association of America, y durante treinta y dos años escribió una columna sobre arquitectura titulada «Sky Line» para el New Yorker. Formó parte de las facultades de varias instituciones: de la Universidad de Stanford, la Universidad de Pensilvania, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) o del New York City Board of Higher Education entre otras. Fue galardonado con multitud de distinciones, las más destacadas de las cuales han sido la Medalla Presidencial de Libertad, la Medalla Nacional de Literatura y, en 1986, la Medalla Nacional de Arte.

Es un inmenso placer para quienes construimos esta casa editorial acercar al lector en español las cimas intelectuales de nuestro querido maestro: los dos volúmenes de El mito de la máquina (Técnica y evolución humana y El pentágono del poder), La ciudad en la historia, Historia de las utopías, Arte y técnica y, próximamente, Interpretaciones y previsiones.

William Morris (1834-1896). Fue un individuo renacentista en pleno apogeo del capitalismo industrial, un esteta refinado ante la vulgaridad de la producción en masa, un poeta atraído por ensoñaciones medievales y antiguas sagas nórdicas, un diseñador textil de enrgía inagotable y un agitador socialista ferviente y convencido. Aunque es la fuente de su originalidad, esta pluralidad de facetas en la obra de Morris ha dado también origen a la distorsión de su legado y al olvido de la potencia política que subyace a esa pluralidad de intereses: una misma aspiración al goce de la belleza y la plenitud de la vida, al trabajo como ámbito para la realización y la felicidad humanas y a la justicia social como condición para su consumación.

Oskar Panizza nació el 11 de noviembre de 1853 en Bad Kissingen (Baviera) y murió el 28 de septiembre de 1921 en Múnich. Médico siquiatra de profesión, terminó sus días internado en un manicomio tras un largo periplo por diferentes países europeos y tras diferentes combates a muerte en defensa de su libertad de expresión. La historia de Panizza es la historia de una lucha contra la censura, una censura que llega hasta nuestros días (en 1994 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ratificó la prohibición de una película basada en El concilio del amor —los censores siempre tienen una buena excusa en la recámara, y para cada época la suya). Así, la vida de Panizza es la historia de un combate contra la represión y también es la historia de una necesidad imperiosa: la comunicación.

Crítico incorregible de la estupidez humana, y muy especialmente de la religión, escribió entre otros los libros La inmaculada concepción de los papas, Diario de un perro (Pepitas, segunda edición en 2012), El concilio del amor (Pepitas, 2014) o Psicosis criminal, además de cuentos, ensayos y poemas; también animó el periódico Zürcher Discussionen (Las discusiones de Zúrich). Dadas las circunstancias de persecución a su obra, se vio obligado a ser su propio editor hasta que al final ya no hubo ni un solo impresor que se atreviera a sacar a la luz sus escritos. Ignorado durante mucho tiempo, de nuevo el silencio entorno a Panizza toca a su fin: «Ya va siendo hora de que veamos también a Oskar Panizza entre los componentes de esa nave batida por un alto oleaje, y en la que los más sombríos no son los menos resplandecientes». (André Breton)

Norman Cohn nació en Londres en 1915, estudió en la Gresham´s School and Christ Church entre 1933 y 1939, y después de la Segunda Guerra Mundial enseñó en universidades de Inglaterra, Escocia, Irlanda, Norteamérica y Canadá. En 1966 se convirtió en Professioral Felow en la Universidad de Sussex y posteriormente en director de un proyecto de investigación internacional acerca las condiciones históricas que permitieron la aparición de persecuciones y genocidios. De 1973 a 1980 fue profesor en Sussex y posteriormente profesor emérito y miembro de la Academia Británica. Murió en Cambridge en 2007. Otras obras suyas fueron: El mito de la conspiración judía mundial (1970) y Los demonios familiares de Europa (1975).

Norman Bethune nació en Gravenhurst, Canadá, en 1890. Participó como camillero en la Primera Guerra Mundial. Tras formarse como médico y aportar algunas valiosas innovaciones al ámbito de la medicina acudió a la Guerra Civil española y trabajó en una unidad de transfusiones.

Inquieto y atrabiliario por naturaleza, tras su paso por España, este comunista —de convicción más que de partido— decidió trasladarse a China durante la guerra con Japón con la intención de construir un hospital y formar médicos que ayudasen a paliar el desastre que tenían encima. En China encontró la muerte, y con ella la «gloria», en 1939.

Albert Cossery nació en El Cairo en 1913 y murió en París en 2008. Tras numerosos periplos por los Estados Unidos y Europa termina instalándose en 1945 en un céntrico hotel de París, donde vivió hasta su muerte. A orillas del Sena cultivó su célebre y sana pereza además de su amistad con Lawrence Durrell, Albert Camus, Jean Genet, Juliette Greco, Alberto Giacometti o Boris Vian, por citar a algunos.

Su obra —muy leída en Francia— fue traducida al inglés gracias a la admiración que sintió por ella Henry Miller; con el paso de los años mantiene toda su frescura y no deja de ganar lectores entusiastas por todo el mundo.

En 1990, tras la reedición de Mendigos y orgullosos —del que existe una adaptación al cine y otra al cómic—, recibe el «Grang Prix de Francophonie» por el conjunto de su obra (toda ella un mismo libro según sus propias palabras): ocho novelas, una recopilación de cuentos y una adaptación teatral de Los haraganes del valle fértil, que —si las autoridades no lo impiden y el tiempo lo permite— irán apareciendo en Pepitas de calabaza.

Edward Lear nació en un suburbio de Londres en 1812 y fue el vigésimo hijo de un matrimonio que llegó a tener veintiuno. Desde la más tierna infancia gozó de una salud delicada, y a partir los quince años comenzó a ganarse la vida como ilustrador -«paisajista» para más señas-, lo que con el tiempo le convirtió en un «pintor enemigo jurado de toda pintura». Fue un viajero impenitente: recorrió, sin descanso, numerosos países, y sintió una especial predilección por la luz del Mediterráneo. Murió en San Remo (Italia) en 1888.

Michael Seidman (Filadelfia, 1950) es historiador en la Universidad de Carolina del Norte, y está especializado en los movimientos sociales y las modalidades de resistencia individual. Además de Los obreros contra el trabajo, es autor de otros tres libros: A ras de suelo. Historia social de la República durante la guerra civil (Alianza, 2003); The Imaginary Revolution: Parisian Students and Workers in 1968 (2004); y La Victoria nacional: La eficacia contrarrevolucionaria en la guerra civil (Alianza, 2012).

Julio Camba nació en Vilanova de Arousa el 16 de diciembre de 1884. Siendo casi un niño se embarcó como polizón rumbo a Argentina, de donde fue expulsado por sus actividades revolucionarias, con las que continuó a su regreso a España. Colaboró en Tierra y Libertad en su etapa como diario y posteriormente fundó El Rebelde, notable periódico de ideas anarquistas en el que colaboró, entre muchos otros, Piotr Kropotkin.

Acosado por las autoridades y apretado por las dificultades propias de una empresa de este tipo, cerró El Rebelde, se fue alejando de su «aventura juvenil» y su firma empezó a dejarse ver en otros periódicos de la época como El País, España Nueva, El Mundo o El Sol, hasta llegar a ABC.

Recogió sus columnas y crónicas de viajes en libros como Alemania, Londres, Sobre casi nada, Sobre casi todo o La ciudad automática, volúmenes que fueron muy apreciados por los lectores de su época. De entre todos sus títulos destaca Mis páginas mejores, antología preparada por él mismo en los años cincuenta —y reeditada en Pepitas de calabaza en 2012— que recoge lo mejor de su producción literaria. Muchas de sus páginas constituyen auténticas obras maestras por su ingenio y por su estilo.

Su particular alineación con el franquismo y el hecho de haberse dedicado a un género considerado menor —la columna periodística— hacen que Camba sea todavía un gran desconocido para muchos lectores.

En 1949 se instala en la habitación 383 del hotel Palace de Madrid hasta su muerte, el 28 de febrero de 1962.