William Grill es una de las estrellas emergentes de la escena del libro ilustrado británico de los últimos años. Graduado en la Falmouth University, se ha hecho merecedor, pese a su juventud, de diversos premios y distinciones.
Ha participado en la prestigiosa revista Nobrow, ha trabajado para Harrods y varias ilustraciones suyas han aparecido en periódicos como el New York Times. A pesar de que El viaje de Shackleton es su primer libro publicado, le ha valido el reconocimiento unánime como uno de los mejores ilustradores jóvenes europeos.
Ha recibido numerosos premios, entre ellos la Medalla Kate Greenaway en 2015; el premio al mejor libro ilustrado en 2014 por la revista New York Times; el Best Children's Book en 2014; Wall Street Journal Best Children's Book en 2014, Brain Pickings; en 2015 el USBBY Outstanding International Book. Recientemente ha sido premiado con el Bologna Ragazzi Award en la categoría de No Ficción por Los lobos de Currumpaw.
Linda Bailey es autora de más de treinta libros para niños, como Carson cruza el Canadá o Siete piratas muertos.
Nació en 1948 en Winnipeg, Canadá. A los veinte años viajó por todo el mundo, principalmente en barco, y trabajó en Inglaterra y Australia. Después se trasladó a Vancouver, donde estudió en la University of British Columbia. Ha sido profesora de universidad, editora y agente de viajes, pero ha dedicado la mayor parte de su vida a la escritura. Ha publicado más de treinta y cinco libros infantiles, entre los que destaca la saga del perro Stanley, para la que se inspiró en su perrita Sophie. Como ella misma dice en su web, le encanta leer, escribir historias, viajar y comer, aunque no necesariamente en ese orden.
Wilhelm Busch es, con Goethe, Thomas Mann o Schiller, uno de los más conocidos y queridos autores de la literatura alemana. Busch, el mayor de siete hermanos, nació en Wiedensahl en 1832, en el seno de una familia de comerciantes. En 1852 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Amberes.
Tras enfermar de tifus, en 1853, regresó a su hogar, y al recuperarse de la enfermedad empezó a coleccionar sagas, cuentos y canciones populares para ilustrarlas. Al año siguiente se mudó a Múnich, y se matriculó en la Academia de Bellas Artes. En 1859 empezó a colaborar con el periódico satírico Fliegende Blätter y con el Münchner Bilderbogen. Allí sería donde, en 1865, publicaría su obra más conocida, Max y Moritz, que se convirtió en un éxito inmediato que ha logrado llegar a la categoría de clásico popular y perenne best seller. Busch sufrió varios envenenamientos por nicotina durante su vida, pero no murió hasta 1908, de insuficiencia cardíaca. Está considerado por la crítica moderna como el «Abuelo de los Cómics».
Vasco Pratolini nació en Florencia en 1913, en el seno de una familia de pocos recursos. Su madre murió en 1918 y el niño tuvo que ir a vivir con sus abuelos ya que su padre estaba en la guerra.
A los doce años se trasladó a vivir a la Via del Corno, calle que se convertiría en el personaje principal de una de sus más famosas novelas, Crónicas de pobres amantes (1947). En su juventud trabajó como vendedor ambulante, como camarero y como tipógrafo. Casi autodidacta, entró en el mundo de las letras gracias a su relación con Elio Vittorini, quien le consiguió un puesto en el periódico Il Bargello. Ávido lector, aprovechó su confinamiento en un hospital (sufrió de tuberculosis) entre 1935 y 1937 para leer compulsivamente a Dante, Alessandro Manzoni, Jack London, Charles Dickens, Mario Pratesi y Federigo Tozzi. En 1938 fundó, junto a Alfonso Gatto, la revista Campo di Marte, que fue cerrada por el gobierno fascista nueve meses después. En 1939 se trasladó a Roma, donde trabajó en el Ministerio de Educación. En 1941 se casó y publicó su primer libro, El mantel verde. En 1943 participó en la resistencia italiana contra la ocupación alemana bajo la identidad de Rodolfo Casati, experiencia que relató en Mi corazón en Puente Milvio. Tras la liberación se instaló en Milán, donde trabajó como periodista en La Settimana. También dio clases en el Istituto d’Arte. Después de la guerra se mudó a Nápoles, donde desarrolló una intensa actividad periodística como corresponsal de los periódicos Milano Sera y Paese Sera. En 1951 se trasladó a Roma, donde formó parte del neorrealismo cinematográfico italiano. Escribió más de veinte guiones. Entre ellos, los de las películas Rocco y sus hermanos (junto a Suso Cecchi d’Amico), de Luchino Visconti, y Paisá, de Roberto Rossellini. En 1954 y 1961, el director Valerio Zurlini filmó sus novelas Crónica familiar y Las muchachas de Sanfrediano. En 1964 fue nominado al Oscar por su guion de Cuatro días en Nápoles, de Nanni Loy. Mauro Bolognini filmó en 1970 su novela Metello, con guion de Suso Cecchi d’Amico y música de Ennio Morricone. Entre sus obras más importantes se cuentan: Crónica familiar (1947), Crónicas de pobres amantes (1947), Las muchachas de Sanfrediano (1948) y Metello (1955), novela por la que obtuvo el Premio Viareggio. Junto a Alberto Moravia, Italo Calvino, Elio Vittorini y Cesare Pavese, fue uno de los iniciadores del neorrealismo italiano. Vasco Pratolini murió en Roma en enero de 1991, a los setenta y siete años.
Vive en Bristol. Ha trabajado para las prestigiosas editoriales Nowbrow, Art Review, Stripburger y London Review of Books, entre otras.
Su primer libro, «Birchfield Close», fue publicado en 2010, y nominado a varios premios Ignatz, los Oscar de los cómics. Por «Otoño», publicado en 2012, fue considerado Autor Revelación en la Feria del Cómic de Angoulême, un galardón que ya recibieron Daniel Clowes, Jacques Tardi, Art Spiegelman, Moebius o Will Eisner.
(Praga, 1989) estudió Diseño y Comunicación en la Pompeu Fabra de Barcelona. Lo que más le gusta de Japón son los pícnics, el karaoke borracho, los onigiris de konbini y los sonidos que hacen los japoneses.
Gudrun Pausewang es el pseudónimo literario tras el que se oculta la escritora alemana Gudrun Wilcke. Nacida en 1928 en un remoto enclave de Bohemia Oriental, en los Sudetes, fue la mayor de las cinco hijas de una familia humilde. Su padre, un agricultor que se llevó a toda su familia a vivir una vida alternativa en el campo, murió en la Segunda Guerra Mundial, cuando Gudrun Pausewang contaba tan solo quince años de edad. Pausewang realizó sus estudios en un Gymnasium femenino y, al terminar la guerra, se mudó junto con su familia a la República Federal Alemana, donde obtuvo el Abitur, que le permitiría acceder a la universidad. Estudio Pedagogía en Weilburg y trabajó como profesora de primaria y secundaria, profesión que ha ejercido durante toda su vida, hasta su jubilación. A partir de 1956, empezó a impartir clases en colegios alemanes de Chile, donde estuvo cinco años, y de Venezuela, donde pasó otros dos años y medio. En 1963 volvió a Alemania y estudió Lenguas Germánicas, y cuatro años más tarde regresó con su esposo Hermann Wilcke a Colombia, donde enseñó durante cinco años más en la Escuela Alemana de Barranquilla. Retornó en 1972 a Alemania con su hijo de dos años, y se jubiló como profesora en 1989. Sus primeras obras tenían como destinatario al público adulto, pero pronto empezaría a cultivar con idéntico éxito la literatura infantil y juvenil. En su obra, que consta de ochenta y seis novelas, destacan temáticas relacionadas con el Tercer Mundo y la protección del medio ambiente, la paz y la justicia social. Ha recibido varios premios nacionales por su novela La nube (1987), en la que, con el telón de fondo de la tragedia de Chernóbil, Gudrun Pausewang describe la dimensión de una catástrofe nuclear en Alemania. En 1988 recibió por esta obra el Premio Alemán de Literatura Juvenil. En 1999 le fue concedida la Medalla Alemana al Mérito, y en 2017 ha sido galardonada con el Premio Especial del Premio Alemán de Literatura Juvenil al trabajo de toda su vida.
Juan Berrio (Valladolid, 1964). Lleva treinta años dedicado a la ilustración, el cómic y otros aspectos de la producción gráfica, mostrando sus imágenes en medios muy distintos. Desde sus inicios en la revista Madriz, no ha dejado de escribir y dibujar historietas, entre las que destacan Calles contadas, Miércoles —Premio Internacional de Novela Gráfica Fnac-Sins Entido 2012— y Kiosco. Disfruta creando libros difíciles de clasificar, como Cuaderno de frases encontradas y Piso el barro, barro el piso. También es autor de libros infantiles.
Milton Rokeach nació en 1918 en la pequeña ciudad polaca de Hrubieszów, en el seno de una familia judía. Con tan solo siete años emigró con sus padres a Estados Unidos. Tras finalizar sus estudios elementales en el Brooklyn College de Nueva York, se matriculó en Psicología en la Universidad de Berkeley, aunque durante la Segunda Guerra Mundial se vería obligado a abandonar su carrera para servir en el cuerpo de psicólogos de la fuerza aérea estadounidense. En 1959, mientras trabajaba como psicólogo clínico en el manicomio estatal de Ypsilanti, en Michigan, entabló contacto con tres pacientes de esquizofrenia paranoide que compartían el común delirio de creerse Jesucristo, y decidió enfrentarles en una terapia de grupo. El informe de ese proceso, que se alargó hasta 1961, fue publicado en 1964 en forma de libro bajo el título de Los tres Cristos de Ypsilanti. Este texto, hasta ahora inédito en castellano, es uno de los más interesantes, controvertidos y delirantes experimentos de la historia de la psiquiatría. El libro sería posteriormente adaptado al cine, al teatro e incluso llegaría a inspirar dos óperas. Milton Rokeach recibió en 1984 el Kurt Lewin Memorial Award de la Asociación de Psicólogos Americanos, y en 1988, el Harold Lasswell Award, otorgado por la Sociedad Internacional de Psicología Política. Murió de cáncer en 1988, en Los Angeles.
John Braine nació en 1922 en Bingley, una pequeña localidad cercana a Bradford, en el condado de Yorkshire (Inglaterra).
Tras abandonar sus estudios a los dieciséis años, pasó su juventud realizando trabajos bastante poco inspiradores, como el de dependiente en una tienda, mozo de laboratorio y operario en una fábrica, período tras el cual se convirtió en ayudante de bibliotecario. Durante la segunda guerra mundial sirvió en la Royal Navy. En 1951, cansado de su empleo, que no le reportaba ningún tipo de satisfacción, decidió dejarlo todo y dedicarse a escribir a tiempo completo. Intentó primero labrarse un porvenir como autor de relatos y luego como periodista radiofónico y reportero de diversas revistas, como el New Stateman, pero fracasó estrepitosamente. Tras enfermar de tuberculosis, decidió volver a la relativa seguridad de su puesto funcionarial. Durante la convalecencia de su enfermedad, que duró dieciocho meses, empezó a escribir la obra que le llevaría a la fama: Un lugar en la cumbre (Room at the Top, 1957). La novela, que fue rechazada por cuatro editores antes de ser publicada, cosechó un éxito casi instantáneo, y lo integró por derecho propio en el movimiento literario de los «Angry Young Men», al que también pertenecían autores de la talla de Kingsley Amis, Philip Larkin, Keith Waterhouse o Allan Sillitoe. La novela suscitó la aclamación de la crítica, y rápidamente entró en las listas de libros más vendidos (se reeditó en ocho ocasiones en el primer año, y en 1970 alcanzó su decimonovena reimpresión). La editorial Penguin la colocaría entre sus títulos más vendidos de todos los tiempos, junto con obras como El amante de lady Chatterley y La Odisea. En 1959 la novela fue adaptada el cine por Jack Clayton. Braine decidió entonces volver a escribir a tiempo completo y se mudó a Londres. No obstante, por mucho que intentara escribir alguna otra novela que igualara el éxito de la primera, no lo consiguió jamás, ni siquiera cuando publicó, en 1962, su secuela, Una vida en la cumbre (Life at the Top). En 1968 publicaría la novela The Crying Game, ambientada en Londres y que buscaba en cierto modo capturar la atmósfera de los «Swinging Sixties». Braine, que en sus primeros años abrazó la causa laborista, poco a poco iría decantándose por posiciones más conservadoras, tal y como hicieran compañeros de generación como Kingsley Amis. Murió de una úlcera de estómago en 1986, en Londres.