El aparato conceptual del que nos servimos para pensar el fenómeno arquitectónico, ese que podríamos denominar las palabras de la arquitectura, lejos de facilitarnos la tarea, en la mayoría de las ocasiones, parece más bien obstaculizarnos el paso.
Los objetos arquitectónicos no sólo son ensamblajes de acero y concreto, son también memoria.
Eyal Weizman abre las puertas de Forensic Architecture con un afán didáctico por explicar las bases principales que han sustentado su trabajo durante la última década, apoyándose en casos de estudio que nos llevan desde los ataques con drones en las montañas de Afganistán a centros de detención e
Arquitectura sin Naturaleza reúne, por primera vez en castellano, los cruces y contaminaciones que Morton ha tenido con las prácticas espaciales.