Tiene ante usted un libro que permaneció más de medio siglo escondido, arrumbado en el olvido, disfrazado con una sobrecubierta de cartón, tal vez para evitar que fuera leído, incluso el original no consigna autor, fecha, lugar ni editorial, motivado tal vez por la homofobia de la que eran objeto
Además de publicar novelas tan inolvidables como Siddhartha o El lobo estepario, Hermann Hesse cultivó durante toda su vida el género del cuento en sus más diversas variantes, y siempre con una agudeza y sensibilidad de la que es difícil encontrar término de comparación.
La traducción de Cuentos Negreros, de Marcelino Freire por Armando Escobar Gómez es un gran pretexto para mexicanizar desde el lenguaje un paisaje como el brasileño, acercándolo un poco a la hermeneútica mexicana del espacio y hacia una comprensión de su negritud escondida.
Shirley Jackson, autora de obras maestras como La maldición de Hill House y Siempre hemos vivido en el castillo, firmó también numerosos relatos; no solo «La lotería» (1948), cuya célebre aparición en The New Yorker causó tanto revuelo y que, durante décadas, fue la única obra verdaderamente cono