Alguien ha sido quemado en el 1600. Se sospecha que sus ideas cosmológicas irritaron a la Iglesia. Tal es la cómoda autopsia que subsiste hasta hoy. Pero cabe sospechar que hubiera sido quemado dos siglos más tarde en nuevos tribunales, con otra ciencia, o cuatro siglos después, quién sabe.
Como afirma el autor, la mentalidad clasificatoria de Occidente se preguntará dónde inscribir este libro, una vez descartada la posibilidad de colocarle la etiqueta de moderno, y aun la de post moderno.
Desde la crisis del 2008, los procesos de movilización y las revueltas son parte ineludible del panorama internacional.
Estamos a tiempo de que el XXI sea el siglo de la equidad entre mujeres y hombres. Pero debemos apresurarnos: pese a los avances sociales, jurídicos y culturales en favor de la igualdad de oportunidades, aún queda un largo camino por recorrer.