De la obra de Cesare Beccaria se ha escrito que «fermentó en las conciencias, renovó las instituciones y cambió las costumbres, hasta convertirse en patrimonio moral, inconsciente pero irrenunciable, de toda la humanidad».
Sin saber, el Planeta Hermoso cayó del universo más pequeño, dentro de una casa desolada. Había escrito poesías, sonetos, canciones, cuentos y hasta un haiku. Los había dedicado a la niña de los ojos del mar. La noche temible sintió celos y con negrura empujó al vacío al planeta.