Es necesario, y hasta urgente, enseñar hoy a «pensar como se debe», con rectitud y corrección, sin apartarse de lo real, en un esfuerzo riguroso que contrarreste el mero parecer del individuo, para alcanzar la verdad.
La misma palabra “viaje” viene envuelta, ya desde tiempos remotos, de un aroma de aventura y peligro, de un hálito de azar veleidoso y seductora incertidumbre.
Aviñón, Florencia, Sevilla; todo en ellas se funde en una unidad; el arte se convierte en la verdadera esencia de estas ciudades. Emerge así lo festivo, lo sorprendente, lo elevado, lo sublime.
Este viaje desde casa resulta aún más fantástico si no sólo se troca el propio cuarto por el mundo nunca visto, sino también el tiempo presente por el pasado.