El lector tiene en sus manos la edición en castellano el juego de palabras e imágenes entre Margherita Morgantin y Ludwig Wittgenstein.
El gesto disidente se reinscribe en un doble movimiento en este libro. Primero, como una reescritura crítica de la teoría política desde una perspectiva feminista, explicitando los modos en que la propia teoría y la política reproducen un orden “moderno patriarcal”.
El aprendizaje de la contemplación de determinadas obras de arte y la formación del gusto artístico a través de su disfrute pueden suscitar algunas preguntas. ¿Qué se sostendrá dentro de un siglo si la humanidad persiste cien años más?
Mirar a la cartografía desde las disidencias sexuales posibilita un proceso de resignificación que habla en otros términos, trata otros territorios y rompe con los ideales hegemónicos de lo cartográfico.