Una máscara cambiante se ha ido adaptando a cada época y lugar para disimular la necesidad vicaria de proyectar las frustraciones colectivas en un tercero, en un chivo expiatorio.
Del arte se pueden decir muchas cosas: contemplación, revelación, expresión. La estética dio muchas vueltas para escapar de estas palabras sin poder alumbrar una nueva. François Zourabichvili propone que sea juego. Pero en serio. Tomarse seriamente el juego y jugar seriamente al arte.
En consideración a los sesgos en la historia del arte, El arte como revolución recupera la historia del Instituto de Arte Latinoamericano, sus actividades, debates artísticos y culturales, y las redes de influencia que tuvo en el concierto latinoamericano.
Más allá de centrarse en la personalidad y obra de cada artista, esta historia busca captar la esencia y relevancia del arte contemporáneo partiendo de tres elementos de análisis: los desarrollos tecnológicos de la época (la evolución en la cultura material desde lo mecánico a lo electrónico), el
Ofrecemos aquí dos “manuales de instrucciones” para acumular deudas con elegancia y no pagarlas sin decadencia.
Se trata de dos escritos que revelan sendas formae mentis: una más política, otra más pilla.