En el último año de su vida, Søren Kierkegaard decidió pronunciarse en «El Instante» –revista escrita y firmada exclusivamente por él– contra la iglesia oficial de Dinamarca y los que se alineaban tras ella proclamándose cristianos.
A partir del "instante eterno" de la muerte de su madre, el autor realiza una prolongada investigación sobre ese "algo" desconocido, una Eternidad de índole llamémosle espiritual, que ha interrogado al pensamiento desde los mismos orígenes de lo humano.
«He conocido a varias personas que están convencidas de que pueden escribir literatura porque les han pasado cosas interesantes, solo que, según entiendo, no han tenido tiempo para sentarse a mecanografiarlas.