El primer Alcibiades pone de manifiesto por primera vez el precepto del cuidado de sí en el conjunto de la obra de Platón, tal como lo afirma Michel Foucault.
En mayo de 1897, unos cuantos oyentes siguieron las lecciones impartidas por Sigmund Freud en la universidad referidas a la histeria.
El primer juego entre Juan y Marina es la complicidad. Una conexión invisible pero palpable, como el rocío de la mañana, entre la picardía de la niña y el baile de su hermano aún en la panza.
Sería difícil de creer, para el lector actual, que desde el siglo XIX en México se nombraran y denunciaran violencias sistémicas como la explotación del trabajo, el acaparamiento de recursos y las desigualdades de clase y de género, y la marginación de los indígenas.