Adentrarse en la lectura de El Puente de las brujas es sumergirse en la geografía simbólica de un paisaje patagónico. Es el palimpsesto de un pueblo, de una casa y de una familia, que el caudal de un río reescribe siempre con la misma historia.
¿Por qué nos gusta tanto caminar en la naturaleza, cuanto más silvestre, mejor? ¿Por qué nos llama el bosque a hacer senderismo o a acampar?
Europeos que viajan al nuevo mundo. Estadounidenses que regresan a casa. Todos tienen su punto de vista sobre lo que lo une y separa a ambos continentes y culturas.
Este libro de aforismos explicita un divertimento lejos de dogmatismos, imposiciones y certezas. Aquí no caben verdades absolutas. Hay en él mucho del látigo de la provocación y hasta de frívola herejía.