La autora de este libro tiene la convicción de reflexionar sobre la muerte es, a la vez, reflexión sobre la vida.
El rock es una actividad dionisíaca. Son el grito, el baile, el canto y el delirio los elementos que definen su tonalidad. Esta última no es otra que la surgida de la embriaguez y su facultad de confundir lo real, de dislocar los planos y alterar el movimiento normal de los sucesos.
Desde los relatos de martirios hasta las austeras vidas de los santos, Antonio Rubial descubre la manera en que las hagiografías, los discursos sobre la santidad y sus representaciones pictóricas evolucionaron con el tiempo, volviéndose cada vez más espectaculares en su búsqueda por impactar al p