Un despiadado ladrón se ha instalado en las montañas y aterroriza a los viajeros que osan cruzar el solitario paso de Suzuka y su misterioso bosque de cerezos. Un día, en una de sus habituales fechorías, el ladrón cae rendido ante la arrebatadora belleza de una enigmática mujer.
Aunque la memoria nos traicione, al principio de los tiempos corríamos, cazábamos y comíamos junto a animales y árboles, entre nosotros y las bestias salvajes no había distinción: el bramido era nuestro lenguaje y el aullido nuestra poesía.
Este libro presenta una lectura antropológica de los campos de Auschwitz a partir de la cual se reinterpreta, desde una perspectiva holista, el conocimiento fragmentario que las memorias de los supervivientes nos han transmitido sobre cómo era el día a día en aquel mundo devastado y en qué consis