La violencia sexista contra las mujeres, producto de una cultura patriarcal que justifica y legitima una relación desigual entre géneros, se ha hecho visible en los últimos decenios, y su erradicación ha entrado definitivamente a formar parte de la agenda pública.
En varios seminarios intensivos, propuse como herramientas importante para avanzar en la obra de Lacan lo que llamamos Intervenciones Incidentales.
Vivimos sumergidos en la política, bombardeados por noticias nacionales o internacionales que, fieles al golpe de efecto, yuxtaponen guerras, elecciones, crisis económicas, delitos de sangre.
Hasta ahora, las revueltas que conmocionaron al mundo árabe contemporáneo han sido vistas a la luz de un prisma que, al criticar su falta de obra o finalidad, no hizo más que obliterar la singularidad de su potencia y, con ello, desestimar la pulsación de sus fuerzas subterráneas que trastornan l