Marco Tulio Cicerón (Arpino, 106-Formia, 43 a. C.) fue siempre un profundo admirador de aquellas virtudes tradicionales que, con el mos maiorum como norma de vida, hicieron grande a Roma frente a Cartago.
«La amistad, esa relación sin dependencia, sin episodio, y donde, no obstante, cabe toda la sencillez de la vida, pasa por el reconocimiento de la extrañeza común que no nos permite hablar de nuestros amigos, sino sólo hablarles, no hacer de ellos un tema de conversación (o de artículos), sino el
Lo que aquí llamamos «an-arquía» no debe confundirse con el anarquismo tradicional.
«Que el libro sea tu mejor amigo, tu consejero, tu guía. Nunca sabremos bastante. Quien añade Ciencia, añade Anarquía. Investiga por ti mismo.» José Antonio Emmanuel