Los rituales, como acciones simbólicas, crean una comunidad sin comunicación, pues se asientan como significantes que, sin transmitir nada, permiten que una colectividad reconozca en ellos sus señas de identidad.
La disimulación como modo de resistencia ante los poderosos obtiene toda su dimensión práctica en épocas de destrucción de la política por la tiraní o el imperio.