Las falacias no solo han sido un tema tradicional en la historia de los estudios sobre la argumentación, sino que han desempeñado un papel de primer orden en su renacimiento durante la segunda mitad del siglo xx.
Una de las notas dominantes del pensamiento contemporáneo es el retorno de lo religioso, eco de una realidad política caracterizada por los avatares de una nueva guerra de religión.
En la ciudad secular, se dice, deberían imperar de manera exclusiva las razones compartidas por todos. Los ordenamientos democráticos han de considerar por igual a todos los ciudadanos, con independencia de su confesión religiosa.