Al teólogo, humanista y estilista mexicano canónigo Agustín Magaña se debe esta versión moderna de una obra de fama universal. Esta lectura ascética es también estimada por las nuevas generaciones, como lo prueba el hecho de que se siga publicando en los más diversos idiomas.
Como en un acto reflejo, al escuchar el nombre de Paulo Freire uno suele pensar en alfabetización de adultos.