“Un cinismo fácil y barato despotrica contra todo. Sólo el dueño de este arte consigue llevar a cabo la formidable tarea de la distinción”.
El cinismo es, en efecto, una forma punzante de verdad. Una declaración cínica es una afirmación verdadera que el oyente juzga ofensiva.
Sólo el dueño del arte del cinismo consigue llevar a cabo la formidable tarea de la distinción, ese saber "ver las cosas como son"; pues el cinismo tiene siempre algo de develador, de desenmascarador de la mentira más o menos institucionalizada.
Nos hemos hecho extraordinariamente sensibles. Descubrimos formas de sufrimiento dondequiera: en la educación, en la familia, en el lenguaje, en la publicidad.