Algunos objetos de estudio y reflexión inamovibles durante siglos como los cuatro elementos clásicos de la naturaleza han sido fragmentados en discursos especializados y mostrados como una invención cultural. Si bien esta desconstrucción nos ha permitido conocer los logros del racionalismo.
¡La tierra no se vende! ¡Se ama y se defiende! Es una consigna que encontró su razón de ser en la férrea oposición de las comunidades campesinas y sectores populares a las políticas privatizadoras del régimen imperante en México.
Dijo Dios en el Génesis: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla». La instrucción parece haber marcado la relación del ser humano con el planeta que habita.
Una interpretación unificadora de la obra de María Zambrano.