«Esta novela quema como el hielo», dijo en su día el propio Charles Baudelaire, y no se equivocó en absoluto, pues en el corazón del relato anida un glaciar, y allí, en la gélida llama de los hielos perpetuos, arde todo: cuerpo, alma y sentimientos.
He aquí una obra maestra, considerada la mejor introducción, y también la más asequible, a las grandes tradiciones religiosas del mundo.
A lo largo de su larga y fecunda trayectoria intelectual, Eric Voegelin se propuso mostrar la desviación ideológica del pensamiento moderno y contemporáneo y destacar el aura religiosa que estaban adquiriendo los movimientos políticos.