El momento en que el arte se identificó como una esfera autónoma de experiencia y se instaló en museos y salas de conciertos fue también el momento en que surgió la necesidad de que saliera de sí mismo, de que se convirtiera en algo distinto del arte.
Cuando Don Carpenter murió en 1995, dejó tras de sí obras como Dura la lluvia que cae o A Couple of Comedians, considerada por Norman Mailer como la mejor novela jamás escrita sobre Hollywood.