Memorias de un proctólogo no es un libro soez pero sí escandaloso. La autora desconoce la corrección política y atenta contra los conceptos más sagrados: desde la maternidad y el matrimonio hasta Santaclós y los derechos de los pacientes.
Es imposible no asombrarse del poder narrativo y de la aguda inteligencia que posee Nell Kimball, la mujer que escribió Memorias de una madame americana. Y decimos mujer porque no era una escritora… era una puta.