Sōseki construye una obra dirigida a los jóvenes de su tiempo, que tienen mucho que ver con la juventud actual, enfrentados al final de una época que ellos no han elegido ni construido tienen que labrarse un futuro en el que todo es incierto: el viejo orden ha caído y comienza una nueva era.
El poemario Ñu’u’ vixo/Tierra mojada hunde sus raíces en los sueños y en la historia personal de la autora para arrojar haces que iluminan algunos aspectos de la vida indígena: la espera y la tristeza asociada a la migración, mas también nos habla del erotismo y de la irrenunciable esperanza.
¿Cómo no hacer de la necesaria política feminista afirmativa sólo y siempre una reivindicación de identidades reificadas en torno al significante “mujer-madre”?
Nueces es un complejo cuadro de naturaleza muerta donde la corteza del fruto oculta la vida de las cosas. Corteza dura en apariencia o, mejor dicho, dura pero obediente al poder de las metáforas que todo lo penetran y transforman, que ven la intrincada trama del mundo en toda su profundidad.