En Oficios ejemplares, toda profesión, por glamurosa que sea, esconde en los rincones de su trastienda algún aspecto que ocultar, algo de lo que arrepentirse. Pero también sucede al contrario.
No es posible comprender la figura y la obra de Thomas Merton sin el conocimiento de su poesía. Merton necesitaba poner voz a lo que no cabe en palabras, y para ese caudal no le bastaba el cauce de la prosa.
Atravesando disciplinas como la crítica cultural, la historia, las teorías sociales y artísticas y, en especial, las cuestiones específicamente musicales, estos textos recuperan obras de estéticas heterogéneas sin renunciar a un hilo conductor que en no pocas ocasiones interroga y exige al lector