Tras la muerte de su esposa, Arand T. Hingorani recibía cada mañana la visita de Gandhi, «para animarme y consolarme –cuenta él–, y escribía algo sobre lo que meditar». Más adelante le pidió al Mahatma que escribiera para él un pensamiento con el que meditar cada día.
El tiempo existe como una atmósfera que puede medirse, existe como un entorno que se vive y existe como tiempo cronológico en el que experimentamos humedad, presión, temperatura y mucho más.
La recolección como oficio femenino ha demostrado un dinamismo extraordinario.
Prólogo de sara Uribe. Selección y traducción de Lisa Rose Bradford y Fabian O. Iriarte.